República Centro-africana,
el país perdido

El desplome del país tras más de un año de violencia

Médicos Sin Fronteras

La caída libre continúa

Dos años después del golpe de Estado que desencadenó la espiral de enfrentamientos y represalias entre milicias rivales, la violencia sigue costando la vida a muchos centroafricanos. Aún hay casi un millón de desplazados y refugiados, muchos de ellos malviviendo lejos de los campos a los que llega con más facilidad la ayuda humanitaria. El desamparo y la pobreza van en aumento, mientras la actividad agrícola no puede desarrollarse con normalidad, y la ciudadanía está más dividida y más polarizada que nunca por efecto de la violencia sufrida.

Con poco más de 5millones de habitantes es uno de los países más pobres del mundo

Con una esperanza de vida de tan solo 50 años para los hombres y 52 para las mujeres

Con un médico por cada 55.000 personas

Gráfico representativo de cantidad de habitantes por cada médico

y una comadrona para cada 7.000, se calcula que, de cada 1.000 niños nacidos, unos 130 no llegarán a cumplir los 5 años, víctimas de la malaria, el sarampión, la meningitis o la desnutrición.

Casi un millón de centroafricanos siguen lejos de su hogar por miedo.

454.000 refugiados /  437.000 desplazados internos

Datos de marzo de 2015. Fuente: Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA)

La mayoría de los hospitales y centros de salud del país están destruidos o dañados.

454.000 refugiados /  437.000 desplazados internos

Inicios del conflicto

Antigua colonia francesa, obtuvo su independencia en 1960. Desde entonces, República Centroafricana ha vivido con frecuencia períodos político-militares convulsos, con un golpe de Estado aproximadamente cada diez años.

2013 marca un antes y un después en la caída del país en el caos. Primero, con la toma del Gobierno por parte de la coalición armada Seleka entre marzo y abril, su ejercicio de poder despótico y los continuos abusos contra la población civil. Y después, con la consiguiente reacción de la población y la creación de los grupos de autodefensa denominados anti-Balaka, perpetradores ellos también de terribles abusos, especialmente contra la comunidad musulmana, a la que acusan de ser cómplice de Seleka.

1 Evolución del conflicto

Diciembre de 2012 - Marzo de 2013

La rebelión consumada

A finales de 2012 se constituye la coalición Séléka, compuesta de varios grupos armados que denuncian el olvido de las regiones norteñas por parte del Gobierno del presidente de RCA, François Bozizé.

En cuestión de semanas, ocupan gran parte del territorio norte. Buena parte de la Séléka está integrada por minorías musulmanas del país, y entre sus integrantes se cuentan soldados de fortuna de Sudán y Chad. El 11 de enero de 2013 tiene lugar la firma de los acuerdos de Libreville (Gabón) para la constitución de un gobierno de transición.

Los rebeldes siguen controlando gran parte del país: Kaga-Bandoro, Sibut, Alindao, Ndélé, Bria, Bambari and Soam Ouandja. El ejército, poco numeroso, desaparece del norte.

2Evolución del conflicto

Marzo - Septiembre de 2013

Territorio SÉLÉKA / Reacción ANTI-BALAKA

La ocupación progresiva de territorio por parte de los grupos armados propicia las primeras denuncias de MSF. Los Séléka ocupan Bangui y, tras la salida de Bozizé, uno de los líderes de la coalición, Michel Djotodia, se proclama presidente.

Los Séléka se despliegan en todo el país. De contar inicialmente con 5.000 hombres, la coalición crece en efectivos, hasta sumar unos 20.000. Se les unen jóvenes sin ocupación (cristianos y musulmanes), prisioneros liberados y mercenarios.

Las denuncias de comisión de abusos y atrocidades contra la población civil por parte de hombres armados se acumulan, y Djotodia ordena la disolución de los Séléka. Aun así, las tropelías continúan y surgen los anti-Balaka, una milicia de autodefensa. Sus primeros ataques se producen en Bouca y en la periferia de Bossangoa, entre otros.

Los desplazados se cuentan ya en cerca de medio millón. MSF publica un primer informe, en el que deplora la falta de ayuda humanitaria que está recibiendo el país.

3Evolución del conflicto

Octubre - Diciembre de 2013

El terror se propaga

Los combates entre anti-Balaka y Séléka suponen el desplazamiento masivo de la población a los bosques. En muchos casos es perseguida incluso en la jungla.

En Bossangoa se crea el primer campo de desplazados de gran magnitud, en la misión católica. Muchos de los vecinos están a tan sólo unos metros de sus casas, pero no se atreven a regresar por miedo.

Los pueblos que rodean Bossangoa, en un radio de 100 kilómetros, están completamente abandonados. Sus habitantes no quieren volver mientras no se les asegure protección y que pueden regresar a sus tareas agrícolas de subsistencia.

4Evolución del conflicto

Diciembre de 2013

La batalla de Bangui

Los anti-Balaka llegan a Bangui. Se hacen fuertes en tres frentes en el norte de la ciudad: Boy Rabe, Boeing y PK 12.

Los Séléka combaten barrio por barrio. Se calcula que, tan solo en un mes, un millar de personas fallecen en estos enfrentamientos.

Llega el refuerzo de tropas francesas en la Operación Sangaris (1.400 hombres) y el contingente de MICOPAX (Misión para la Consolidación de la Paz en RCA, bajo el mandato de la Comunidad de Estados de África Central) se amplía al pasar a depender de la Unión Africana, con el nuevo nombre de MISCA (Misión de Apoyo Internacional a RCA), con 3.600 hombres.

5Evolución del conflicto

Enero - Mayo de 2014

El país perdido, en dos

Michel Djotodia es convocado a una conferencia regional en N’Djamena (Chad): allí, es forzado a dimitir por su incapacidad tanto para controlar a los hombres de la ya disuelta Séléka como para evitar el surgimiento de más grupos de anti-Balaka.

En este momento, los anti-Balaka controlan la zona oeste del país.

Los Séléka se acuartelan y abandonan Bangui. Siguen controlando del este del territorio, y se reavivan los temores de una posible partición del país siguiendo líneas étnicas y religiosas.

En el oeste, grupos de musulmanes se encuentran atrapados en sus barrios en al menos una veintena de poblaciones, amenazados por los grupos anti-Balaka que dominan la zona.

No pueden ni exiliarse en Camerún o Chad, ni continuar con sus actividades diarias , dado que apenas pueden salir de sus calles o barrios. Muchos de ellos se refugian en iglesias cristianas, bajo la protección del religioso al cargo. Catherine Samba-Panza es elegida nueva presidenta del país.

6 Evolución del conflicto

Junio de 2014 - Mayo 2015

La huida que no cesa

El nuevo Gobierno de transición designado en enero de 2014 recibe el encargo de preparar el país para unas elecciones en 2015, y se pone en marcha un enorme despliegue humanitario que, sin embargo, se centra en Bangui y no llega a todos los rincones del territorio.

Un acuerdo de alto el fuego firmado en Brazzaville (República del Congo) en julio de 2014 entre representantes de Séléka y de los anti-Balaka queda pronto en papel mojado, al ser desautorizado por facciones disidentes en ambos bandos.

A finales de 2014 empiezan a desplegarse los 12.000 cascos azules de la Misión de Naciones Unidas MINUSCA: será el mayor contingente internacional de la historia del país. A pesar de ello, las milicias Séléka y anti-Balaka continúan armadas y activas.

Los combates entre ellas y con las fuerzas de pacificación han sido habituales en el último año en localidades como Batangafo, Ndélé, Bria o Bambari, y se mantiene la división de facto del país. Además, los abusos de los grupos armados contra la población civil no han remitido. El miedo sigue muy presente en la vida diaria de los centroafricanos, y el número de refugiados y desplazados no ha bajado: eran 900.000 en abril de 2014 y la cifra se mantiene un año después, a pesar de que hay menos choques armados. Miles de personas siguen en campos de desplazados, o refugiados en enclaves dentro de ciudades como Bangui, Berberati o Carnot; pero muchos más han huido a los bosques y están en situación extremadamente vulnerable.

El desamparo y la pobreza de buena parte de los habitantes de RCA van en aumento, y la ciudadanía está más dividida y polarizada que nunca por efecto de la violencia sufrida.

Más información

MSF lleva trabajando en República Centroafricana desde 1997 y desde entonces ha alertado reiteradamente de la difícil situación médico-humanitaria de la población.

En 2011, MSF publicó el informe RCA: la crisis silenciosa, que alertaba del abandono del país y de la crítica reducción, por parte del Gobierno de Bangui y de los donantes internacionales, de la inversión en salud pública.

En 2013 MSF hizo público otro informe, RCA: un país abandonado a su suerte. En él denunciaba la falta de ayuda humanitaria en el país después del violento golpe de Estado. MSF también publicó una carta abierta a Naciones Unidas que criticaba la inacción de este organismo internacional y de sus agencias.

En 2014, el informe En caída libre hacía recapitulación, un año después del golpe de Estado, de los abusos y continuos episodios de violencia desatados con el ascenso al poder de la milicia Séléka y el nacimiento de la milicia rival, los anti-Balaka.

El estudio La maleta y el ataúd, realizado en familias de refugiados centroafricanos en Chad, evidenció la enorme violencia que sufrieron en su huida. Un análisis retrospectivo mostró que el 8% de los miembros de las familias entrevistadas habían muerto de camino al exilio, durante la campaña de persecución contra las minorías musulmanas, y que casi todos fallecieron debido a la violencia.

Para más noticias sobre RCA, haz click aquí.

MSF en RCA

Médicos Sin Fronteras trabaja en República Centroafricana desde 1997 y cuenta actualmente en el país con más de 300 trabajadores internacionales y otros 2.000 centroafricanos. Desde diciembre de 2013, MSF ha duplicado su volumen de actividades médico-humanitarias, en respuesta a las masivas necesidades provocadas por el estallido de violencia. Actualmente desarrolla una veintena de proyectos, tanto en territorio centroafricano como en los países vecinos que acogen a los refugiados: Chad, Camerún y República Democrática del Congo.

A pesar de las enormes dificultades experimentadas a la hora de trabajar en el terreno, en 2014 los equipos de MSF llevaron a cabo 1,3 millones de consultas externas, la mayoría de ellas por malaria, y practicaron más de 13.000 intervenciones quirúrgicas.

Implícate

Solidarízate con la población centroafricana y ayúdanos a difundir este vídeo-resumen de su situación.Un país perdido que debe ser recuperado.

Haz un donativo

Créditos

Textos: Lali Cambra y Pau Miranda
Fotos y vídeo: Juan Carlos Tomasi, Marta Soszynska, Louise Annaud, Jana Brandt y Pau Miranda

Médicos Sin Fronteras